Hotel Antumalal: Bauhaus, lago y un spa tallado en roca
Nació como un salón de té y terminó siendo un ícono de la arquitectura moderna chilena. 75 años después, sigue siendo uno de los rincones más fotografiados del sur.
A orillas del lago Villarrica, cerca de Pucón, hay un hotel que la crítica de arquitectura sigue citando como referencia obligada: el Antumalal, construido en 1950 por el arquitecto Jorge Elton para el matrimonio Guillermo Pollak y Catalina Rindler.
De salón de té a ícono Bauhaus
El proyecto no nació como hotel: comenzó como un salón de té, y solo tras conseguir un crédito de la CORFO sus dueños se lanzaron a construir algo mayor. El resultado, levantado entre 1948 y 1950, es una de las expresiones más claras del estilo Bauhaus en Chile, con influencia directa de Frank Lloyd Wright: hormigón armado, carpintería de acero, muros de roca volcánica, madera de araucaria, vidrio y hierro, en líneas simples que se funden con el paisaje en vez de imponerse sobre él.
Arquitectura y paisaje como un mismo gesto
Lo que distingue al Antumalal no es solo su estilo, sino cómo se ubica: en un bosque, en la orilla sur del lago, diseñado como una intervención tanto arquitectónica como paisajística. Edificio, mobiliario y naturaleza se pensaron como una sola unidad, casi siete décadas antes de que ese tipo de integración se volviera un estándar del diseño hotelero boutique.
Lo que sigue atrayendo
Hoy el hotel conserva ese espíritu original: habitaciones con vista al lago, spa con piscina temperada tallada en roca volcánica y un entorno que sigue funcionando como refugio de desconexión, a pesar de los 75 años transcurridos desde su construcción. Para una escapada que combine diseño, naturaleza e intimidad, sigue siendo una de las referencias obligadas del sur de Chile.
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