PublicidadLOVERS.CLTu marca, en la revista de lo sexyEspacios de alto impacto dentro de los artículos.
El Diario de Eva: lo que era y lo que se recuerda mal
Al Aire › Reportaje histórico

El Diario de Eva: lo que era y lo que se recuerda mal

Durante ocho años, Eva Gómez recibió en pantalla a pokemones, góticos y jóvenes de tribus urbanas para hablar de sus problemas. La memoria popular lo redujo a un circo; el programa fue, sobre todo, un espejo de una época.

Por Equipo Editorial Lovers · 12 ago 2026 · 5 min de lectura

"El Diario de Eva" partió en marzo de 2003 en Chilevisión, conducido por la española Eva Gómez, siguiendo un formato inspirado en el programa español "El Diario de Patricia": dos o más personas exponían sus problemas personales frente a la conductora y al público, buscando una solución en vivo.

De la mañana a la tarde, casi una década al aire

El programa se emitía grabado de lunes a viernes en horario matinal, a las 9:00, enfocado en problemas sociales como violencia intrafamiliar, conflictos económicos y adicciones. Con la llegada de "La Jueza" en marzo de 2007, se trasladó a la tarde, a las 16:30. En marzo de 2009 cambió de nombre a "El Diario de Eva y tú", para volver a su nombre original al año siguiente. Eva Gómez lo condujo hasta diciembre de 2010, cuando dejó el espacio para concentrarse en la conducción del Festival de Viña del Mar; Carmen Gloria Arroyo la reemplazó hasta el 31 de diciembre de ese año, fecha de la última emisión.

Un fenómeno cultural, no solo un programa

Más allá del formato de conflicto en vivo, el programa se posicionó como una posible salida a los problemas de la juventud, dando espacio en pantalla a pokemones, góticos, screamers, visuals y otras tribus urbanas de la década de 2000. Para una generación completa de adolescentes chilenos, fue de los primeros lugares en televisión abierta donde su forma de vestir, de hablar y de vivir la identidad tenía un espacio, aunque fuera envuelto en el formato sensacionalista típico del género.

La memoria selectiva

Hoy el programa se recuerda casi exclusivamente por sus momentos más extremos, replicados en compilaciones virales de "atrocidades" televisivas. Esa memoria no es falsa, pero sí incompleta: opaca los ocho años de un programa que, con todas sus fallas de formato, funcionó como uno de los pocos espacios masivos donde la sexualidad, la identidad y los conflictos de la juventud chilena se discutían en voz alta, sin el filtro que la televisión de horario central se permitía.

Recibe lo sexy de la semana

Sin spam, sin morbo barato. Historias, guías y tensión de la buena, cada domingo en tu correo.