Treinta años escuchando a Chile en la cama
El Chacotero Sentimental es el archivo sexual más grande del país y sigue al aire. Lo raro es que nadie más lo haya intentado.
Hay un archivo sobre la vida sexual de los chilenos que no está en ninguna universidad ni en ningún ministerio. Está en las cintas de un programa de radio que empezó en 1996 y que sigue saliendo al aire de lunes a sábado, de dos a cuatro de la tarde.
El Chacotero Sentimental es, con distancia, el registro más extenso y más honesto de cómo Chile vive el deseo. Y llegó ahí sin proponérselo, simplemente porque alguien tuvo la idea de dejar que la gente contara.
Cómo funciona algo tan simple
La mecánica no ha cambiado en tres décadas. Un auditor llama, cuenta lo que le pasó, y Roberto Artiagoitía —el Rumpy— responde. Las historias van de la aventura ridícula a la confesión que se ve venir mal desde la primera frase. No hay panel de expertos, no hay diagnóstico clínico, no hay moral explícita.
Ese vacío deliberado es la clave. Lo que el formato ofrece no es orientación: es permiso. Permiso para contar en voz alta, con nombre falso y a una hora en que el país está almorzando o manejando, cosas que la misma persona no le contaría a su mejor amigo.
El programa nació en Rock & Pop en 1996, pasó por Los 40 y Radio W entre 2002 y 2005 con el nombre El Club del Cangrejo, y desde 2006 vive en Radio Corazón. Desde la pandemia, Rumpy transmite desde su casa.
Lo que salió de ahí
En 1999 se estrenó la película. El Chacotero Sentimental tomó tres historias del programa y se convirtió en una de las cintas más taquilleras de la historia del cine chileno. Hubo después otra película, Radio Corazón (2007), y un libro con las historias.
Vale la pena detenerse en eso. En un país que —como dijo el escritor Fabio Salas— apenas tiene literatura erótica y rodea el tema con metáforas, el producto cultural más masivo sobre sexualidad no salió de una editorial ni de una escuela de cine: salió de gente llamando por teléfono a contar lo que le pasó.
El producto cultural más masivo de Chile sobre sexo no salió de una editorial. Salió de gente llamando por teléfono.
Lo que Rumpy vio cambiar
En diciembre de 2025, cumpliendo tres décadas, Artiagoitía le dijo a The Clinic una frase que resume mejor que cualquier encuesta lo que pasó en este país: «Hoy el sexo no tiene la dificultad, ni el premio de la entrega, que tenía hace 30 años».
Los datos lo respaldan. La ENSSEX muestra que el uso de preservativo en la primera relación pasó de un 11-12% en 1998 a un 58% en 2022, y que la aceptación social de la homosexualidad saltó de 3,4% a 80,8% en el mismo periodo. La edad de la primera relación en las mujeres chilenas se adelantó casi siete años entre la generación de los mayores de 56 y la de los menores de 30, según un estudio del CESS Oxford-USACH.
Rumpy escuchó ese cambio en tiempo real, llamada por llamada, sin necesidad de una encuesta. Es el único que tiene ese oído.
El dato raro: no tiene competencia
Buscamos programas radiales chilenos actuales dedicados a sexualidad en Bío-Bío, ADN, Cooperativa, Futuro, Concierto y Rock & Pop. No encontramos ninguno. Lo más cercano es el consultorio sexual que Cata Ramírez y Nico Aguirre hacen dentro de El Show de la Tencha en RadioActiva, que es una sección, no un programa.
En televisión pasa algo parecido y todavía más marcado. El único programa chileno dedicado explícitamente a la sexualidad fue SOS, un docurreality que Chilevisión estrenó en enero de 2009 con intervención terapéutica del sexólogo Rodrigo Jarpa, siguiendo a parejas reales durante su proceso. Después de eso, nada. Lo que existe hoy son dating shows y realities donde el romance es subproducto: Amor a Ciegas, que Chilevisión estrenó en marzo de 2025, o la larga saga de realities de parejas de Mega.
Treinta años de audiencia comprobada, una película entre las más taquilleras del país, y nadie más lo intentó. Eso no habla de falta de interés del público: habla de pudor de la industria.
Dónde sí está pasando
La conversación se mudó al podcast, que es donde el formato encontró un lugar sin gerencia de programación de por medio.
Protagonistas de la Cama, de Cata Ramírez y Nico Aguirre, lleva más de cuarenta episodios sobre deseo, placer, fantasías y sexualidad en personas con discapacidad, desde una posición explícita de no autoridad: «decimos todo desde el no lo sé todo». Antes hicieron Hoy Día Te Toca en Podium Podcast.
Y desde octubre de 2025 existe Revolución de las Viejas, con las actrices Patricia Rivadeneira y Coca Guazzini hablando de amor, sexo, deseo y Tinder después de los sesenta, en una escenografía que recrea un té con porcelana fina. Es probablemente el programa chileno más necesario de los últimos años, porque cubre exactamente el tramo etario que todo el resto del ecosistema ignora.
Lo que queda pendiente
El Chacotero sigue al aire y sigue solo. La pregunta no es por qué duró treinta años: es por qué en treinta años nadie construyó al lado.
El nicho está vacío y la audiencia está probada. Alguien va a ocuparlo.
Fuentes
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