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La seducción en el trabajo: terreno minado
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La seducción en el trabajo: terreno minado

Un 42% de los trabajadores chilenos ha encontrado pareja en la oficina alguna vez. Los números son altos, los riesgos también, y la ley chilena tiene algo específico que decir al respecto.

Por Equipo Editorial Lovers · 10 ago 2026 · 7 min de lectura

La oficina sigue siendo, pese a las apps y los algoritmos, uno de los lugares donde más se enciende algo entre dos personas. En Chile, un 42% de los trabajadores afirma haber encontrado el amor en su lugar de trabajo en algún momento de su trayectoria profesional. La mayoría de esos vínculos —un 68%— ocurre entre pares, del mismo nivel jerárquico. El resto se reparte entre relaciones con personas de menor rango (17%) y con superiores (15%), la combinación que concentra más riesgo.

Por qué pasa tanto

La explicación no es misteriosa: se pasan más horas despierto con los colegas que con casi cualquier otra persona, hay proyectos compartidos, presión común, humor de pasillo. Es terreno fértil para que algo crezca sin que nadie lo planifique.

Los riesgos que casi nadie calcula al principio

El problema no es el romance en sí: es lo que pasa cuando termina, o cuando la estructura de poder queda de por medio. Entre los riesgos identificados están el agotamiento y el estrés —la tensión de una ruptura dentro del mismo espacio de trabajo deja a las personas más vulnerables al burnout— y el impacto en el equipo, donde los conflictos no resueltos obligan a colegas a tomar partido o distraen el foco de los objetivos comunes. Cuando la relación es entre jefatura y subordinado, entran en juego además evaluaciones de desempeño y decisiones que pueden poner en duda la objetividad, incluso sin mala intención de por medio.

Lo que dice la ley chilena

La Dirección del Trabajo dictaminó en 2018 que los empleadores no tienen la facultad de impedir que sus trabajadores tengan una relación amorosa dentro de la empresa, porque hacerlo vulneraría el derecho a la intimidad. Lo que sí pueden hacer las organizaciones es establecer políticas que regulen situaciones específicas —como relaciones con línea de mando directa— para evitar precisamente los conflictos de interés que más dolores de cabeza generan.

La seducción en el trabajo no es un tabú que haya que negar: es una realidad con cifras altas y un manual de riesgos bastante conocido. Entrar con los ojos abiertos —sabiendo qué se juega si algo sale mal— es la diferencia entre vivirlo bien y convertirlo en el problema de todo un equipo.

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